DOS
Anhelo una cotidianeidad más emotiva.
Con lo que tiene lo emocional de irruptor en la repetición de los días, de negación de la constante de los días.
No llegar al trabajo cada día y encontrar bustos moribundos, veinteañeros trepanados por auriculares y abducidos por una pantalla de ordenador.
Niños burbuja. Niños pompa. Fúnebre.Tanto silencio cada día puede volverme loco.
O sordo.Deseo más cruces de miradas, más sonrisas, compartir ideas originales.
O menos ojos, menos bocas y menos cabezas de ganado.Y disfrutar de los días al lado de Mauricio. Aunque haga aún más duro el contraste.
Entre lo que siento y dónde estoy.

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